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Lourdes se busca y no se encuentra. Apela por el recurso de narrar la historia de su vida, por lo mas sobresaliente de su cotidianidad: las piñatas temáticas que le ha hecho a sus siete hijos. Hasta que cumplían siete años, todavía querían su piñata… Saca la cuenta, 42 piñatas, cada una con su tema, sus servilletas y vasitos a tono, las conversaciones entre las madres que no dicen pero compiten, y el regalito de despedida… toda una vida. Lourdes insiste y busca el rastro de lo que alguna vez anheló, pero tampoco se parece a lo que imaginó… hasta que se atreve a pensar lo que ya sabía sin saber: que el resultado de tanto esmero doméstico, no tiene garantías; que el desamor y el desconsuelo no se espantan con piñatas.

¿QUIERES VENIR A MI PIÑATA?

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