Dos mujeres se encuentran en la incertidumbre de un lugar desconocido, de Miracielos a Hospital… entre dos esquinas, Ingeve, la sucursal del cielo, el almacén de las neveras, tostadoras, batidoras de torta, equipos de sonido a cómodas cuotas. Sólo con crédito americano: no te lo llevas hasta que no lo pagas… en la vida todo se paga, ¿o se paga después de muertas? A la hora de las definiciones, María y Josefina descubren que hacen falta mucho más que electrodomésticos, para darle sosiego al alma. Lo mismo María Antonia Bolívar, hermana del Libertador, que una cabaretera de noches largas que afina boleros de olvido, o Santa Teresa de Ávila, que nos dice a todas con sus versos… ¿Será que amaron al mismo hombre sin saberlo? Rivales o cómplices, sin distinción, a todas nos espera segura la muerte agazapada en cualquier esquina, como un temor que nos explica… y que a veces da risa.

DE MIRACIELOS A HOSPITAL